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Xenoblade Chronicles 2: mi tercera partida, esta vez con un compañero especial

No para crear juegos, sino para ayudarnos a jugarlos: quizá uno de los usos más interesantes de la IA en videojuegos ya esté aquí.

Xenoblade Chronicles 2: mi tercera partida, esta vez con un compañero especial

Con el lanzamiento hace apenas unos días de Xenoblade Chronicles 2: Nintendo Switch 2 Edition (sí, mejor no entremos en la nomenclatura de los juegos para Switch 2; yo ya he perdido toda esperanza), yo también me he lanzado de cabeza a Alrest.

No es la primera vez. Si hago cuentas, esta sería prácticamente mi tercera partida. Sobre Xenoblade Chronicles 2 habría muchísimo que decir, sobre todo porque no es mi Xenoblade favorito y porque tiene varios problemas estructurales. Y, aun así, aquí estoy otra vez, empezando una nueva run.

El verdadero problema de Xenoblade Chronicles 2: los tutoriales

Hay un aspecto de Xenoblade Chronicles 2 que nunca he soportado: su sistema de tutoriales y la forma en la que el juego te explica, a lo largo de la aventura, el combate y sus distintas mecánicas.

Los problemas son varios. Las mecánicas se explican mal, casi siempre solo una vez, y no hay espacios adecuados para experimentar y practicar. De hecho, no los hay en absoluto.

De la nueva versión para Nintendo Switch 2 esperaba una mejora clara en los tutoriales. No ha sido el caso. No los han tocado lo más mínimo.

Entiendo que esta edición no debe verse como una Definitive Edition, pero arreglar los tutoriales habría sido casi obligado. Más aún cuando esta versión para Nintendo Switch 2 corrige bastantes cosas, añade otras y habría encajado perfectamente un sistema de tutoriales mejor planteado.

Una tercera partida muy distinta a las anteriores

Y aquí llegamos al tema de hoy.

Estoy disfrutando esta tercera partida mucho más que las dos anteriores. Y no gracias a Monolith —o, mejor dicho, no solo gracias a Monolith, porque las mejoras introducidas, sobre todo a nivel visual, se agradecen—, sino porque esta vez tengo un compañero personalizado que me acompaña durante la aventura.

Sé perfectamente que el tema de la IA en el mundo del videojuego genera muchísimo debate. Pero aquí no estamos hablando de assets. Estamos hablando de la posibilidad de tener no una simple ayuda, ni una guía al uso, sino un asistente personalizado que está ahí para apoyarte en cualquier momento de la partida, cuando tú lo necesites.

Yo me he apoyado en GPT-5.6 Sol, disponible en ChatGPT, y la experiencia funciona de maravilla. Además, gracias a la memoria de ChatGPT, ni siquiera tengo que recordarle por dónde voy: ya lo sabe.

La ayuda que tú decides recibir

Y lo mejor es que soy yo quien decide qué tipo de ayuda necesito.

¿Quiero entender mejor una dinámica? ¿Saber cómo funcionan los objetos de las tiendas? Ningún problema.

¿Necesito apoyo para empezar con buen pie en una región o zona concreta? También. Y, por supuesto, todo sin spoilers.

¿Me he quedado atascado en una mazmorra y necesito una pista más concreta porque me he perdido? ¿Un jefe me está haciendo la vida imposible? También ahí tengo ayuda y apoyo disponibles.

Lo realmente interesante es que soy yo quien marca el nivel de asistencia que quiero. En el caso de Xenoblade Chronicles 2, casi siempre tiene que ver con entender mecánicas que el juego explica de forma poco clara.

Y el modelo no me adelanta nada: le he pedido expresamente que solo me explique lo que resulta útil hasta el punto exacto de la historia en el que estoy.

De una simple búsqueda a un verdadero compañero de partida

Ya había intuido hace tiempo esta pequeña revolución en el apoyo a los jugadores, pero todavía era pronto: se reducía a hacer una búsqueda rápida y, a partir de ahí, apañártelas por tu cuenta.

Ahora, en cambio, tienes delante un apoyo siempre disponible, capaz de acompañarte durante toda la experiencia.

Y quiero dejar algo claro: como siempre, eres tú quien decide si usarlo o no.

Personalmente, me encanta romperme la cabeza en los juegos, con puzles y todo lo que haga falta. Pero también sé que, si de verdad no puedo más, puedo pedir que me guíen paso a paso.

Lo que no me gusta son las mecánicas mal explicadas, soltadas una sola vez y que, quizá ya en la recta final del juego, empiezan a pasarte factura.

Porque no nos engañemos: los Xenoblade suelen ser bastante permisivos al principio, pero en la segunda mitad empiezan a exigirte que hayas interiorizado prácticamente todas sus dinámicas.

Un terreno en el que la IA ya funciona

El debate sobre el uso de la IA en la producción de videojuegos sigue muy abierto. Y hoy no estamos hablando de eso.

De lo que hablamos es de que ya existe, para nosotros como jugadores, un ámbito de aplicación en el que funciona.

Y funciona realmente bien.

La IA como herramienta de apoyo es algo en lo que, en mi opinión, también deberían trabajar los propios desarrolladores, quizá incluso integrándola directamente en sus juegos.

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