Story
and Roger: los viajes no se miden en horas
Una experiencia que golpea directo al corazón. Sin filtros.
Lanzado casi sin hacer ruido en 2025, and Roger es uno de esos juegos que te dejan un hueco dentro. Desde junio de 2026 también está disponible en Switch 2 con una versión específica que añade compatibilidad con el modo ratón, un extra muy bienvenido y que, además, funciona de maravilla.
Muchas reseñas se acercan a and Roger con una recomendación sencillísima: “jugadlo y ya”. Y no puedo estar más de acuerdo. No leáis más, y sobre todo no vayáis a curiosear a Wikipedia.
Adelantar los temas del juego, que de todos modos empiezan a asomar bastante pronto durante sus aproximadamente sesenta minutos de partida, sería casi un crimen. Aquí ni siquiera hablamos de spoilers: hablamos de arruinar la experiencia.
Si todavía no lo habéis hecho, jugadlo. Ya lo he dicho, ¿verdad?
Una experiencia que solo puede ser videojuego
and Roger, aun así, abre un debate interesante sobre nuestro querido medio.
Muchos hablarán de una visión “artística” del videojuego, un tipo de conversación que, personalmente, nunca me ha entusiasmado demasiado. Me parece poco útil y muy resbaladiza: si para vosotros el videojuego puede ser arte, perfecto. Si preferís verlo simplemente como entretenimiento, también me vale.
Lo que sí deja claro and Roger es algo mucho más concreto: hay experiencias que están atadas de forma íntima al medio que las hace posibles.
Cuesta muchísimo imaginar and Roger funcionando igual en forma de libro, cómic o serie de televisión. Sí, seguramente todas las historias pueden trasladarse de un medio a otro de alguna manera, pero unas lo permiten mejor que otras, y cada traslado quita algo y añade otra cosa.
Una serie de televisión de and Roger sería, sencillamente, otra cosa.
¿Cuánto vale de verdad el tiempo de juego?
La otra reflexión que me dejó and Roger tiene que ver con el valor del tiempo que pasamos jugando.
Después de los créditos, mi Switch 2 marcaba “jugado poco tiempo”, esa etiqueta estándar que Nintendo utiliza para los juegos de menos de dos horas. Casi como si dijera, no de forma demasiado sutil, que ese juego te ha interesado poco porque le has dedicado poco tiempo.
and Roger demuestra exactamente lo contrario.
Lo jugué durante poco tiempo, sí. Pero ese tiempo fue inolvidable.
No podemos comparar nuestras experiencias con videojuegos únicamente por el número de horas que marca el contador.
Jugad a and Roger y os daréis cuenta de que esos escasos sesenta minutos tienen una densidad emocional capaz de superar, sin despeinarse, la de un título al que le hayáis dedicado 250 horas.
Y no porque esas 250 horas valgan menos, ni porque hayan sido menos bonitas, menos intensas o menos disfrutadas. Simplemente porque el tiempo, por sí solo, dice muy poco sobre el valor de una experiencia. Cuando veáis pasar los créditos de and Roger, ese número en el contador os parecerá de repente mucho menos importante.
Además, si lo pensamos bien, ¿estamos tan seguros de que el juego termina después de esos sesenta minutos?
Os llevaréis and Roger con vosotros durante las horas siguientes, las noches siguientes, quizá incluso los días siguientes.
¿Y eso no forma también parte de la experiencia?